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sábado, 26 de marzo de 2016

Toma Tu Cruz... Y Síguelo

¿Estás harto de este mundo lleno de violencia, destrucción, corrupción, egoísmos, matanzas, robos, discriminación, racismo, guerras, etc. etc.?

Bueno, entonces… ¿Qué esperas para cambiar? No necesitas ser parte de todo eso, basta con que no hagas nada para volverte CÓMPLICE… porque en estos tiempos son también responsables los que lo permiten, pues ahora la indiferencia, literalmente, MATA. 

Nos hemos olvidado de lo más básico de la raza humana que es respetarnos los unos a los otros, apoyarnos, ser solidarios, ser amables; por eso vivimos entre tanta mierda y es una mierda que nos embarra a todos, que nos MATA.

Y encima esa mierda la llevamos a nosotros mismos cuando no cuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu, cuando sobreponemos nuestros deseos materiales a las personas que nos rodean, cuando sacrificamos nuestra salud y nuestra familia, y vivimos estresados y angustiados por dinero, en lugar de esforzarnos con placer por hacer lo que nos gusta, por nuestro propósito… A uno mismo, eso MATA.

Por qué mejor no tomamos el ejemplo de Jesús, como hijo de Dios, como sabio, como profeta, como ser que llevó luz al mundo y nos enseñó lo que significa realmente amar: Perdonar, ver a todos como iguales, ser justos y honrados, respetarse a uno mismo  y en suma instancia, DAR LA VIDA por los demás. Amar no mata, amar SALVA.

No dejemos que la muerte de Jesús haya sido en vano. Recíbelo en tu corazón y AMA al mundo, solo así cambiará. 

Toma tu cruz… y síguelo. Sigue su ejemplo, sigue su enseñanza, aprende a vivir libre de egoísmos y verás cómo tu mundo, cómo todo el mundo cambia y se llena de amor, unión y paz. 

“Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme”. The real boss, Jesus. 


¡Ha dicho!


Semana Santa.- De paz, unión y amor para todos ustedes. 


Kikin Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(26 de marzo del 2016)

jueves, 19 de noviembre de 2015

La Lucha Continua

Desperté y sentía mi cuerpo como si estuviera convulsionando. Una lejana y difusa voz me llamaba: “Enrique”, y lo primero que pude responder fue: “Tengo frío”. En esos extraños primeros segundos de retomar consciencia mi primer pensamiento claro fue que moría de frío y que temblada de una forma preocupante, sin control, de pies a cabeza. 

Luego tuve un segundo pensamiento más claro aún: “No puedo respirar”, alcancé a decir… o por lo menos eso creo. Con el cuerpo temblando sin control y sintiendo que me faltaba el aire, entré en un estado propicio de pánico y tuve esa primera sensación de que me iba a  desesperar. 

No fue así, menos mal. No sé de dónde ni por qué tuve mi tercer pensamiento claro: “Respira”; y así lo hice. Traté de mantener la calma y respirar profundamente como aprendí en los ejercicios de relajación, al mismo tiempo que los doctores me sacaban de esa sala congelada y me llevaban a la sala de recuperación. 

Una vez ahí las enfermeras (o doctores o técnicos, como saberlo a ciencia cierta) me pusieron una manta encima y a los pocos segundos empecé a sentir un calor casi maternal que me abrazaba y me reconfortaba. Unos segundos más tarde mi cuerpo temblaba menos, y menos, hasta quedar inmóvil, quieto, tranquilo; como si un momento de paz trascendente hubiera llegado a mí. Respiraba. Alivio. A dormir.

En algún otro momento, un poco más consciente, abrí los ojos y ella estaba ahí, a mi lado, mirándome con una mezcla de cariño, alivio y esperanza; como diciendo: “Kikín, todo salió bien, estas bien, saldrás adelante… una vez más”. Me extendió la mano y le di la mía, apretándola lo más fuerte que me permitía mi cuerpo aún anestesiado. La miré a los ojos y no sé si le dije con palabras lo que no dudo vio en mis pupilas: “gracias por estar aquí”. Me besó en la mejilla y me abrazó como pudo, y yo hubiera dado todo por poder incorporarme y abrazarla como si fuera la última vez que la fuese a ver… Sin soltar mi mano se quedó ahí, de pie, a mi lado, dándome paz. Alivio. A dormir. 

Me volví a incorporar sin noción alguna de tiempo y había una voluntaria a mi lado. Supo de mí desde que ingresé al hospital y no dudó ni un segundo en “recomendar” que estudien bien mí caso. En los tres días que estuve internado antes de la operación no la llegué a ver y la conocía en la sala de recuperación. Con una sonrisa gentil me saludó y probablemente me dijo: “qué bueno que estás bien”. E imagino que yo con una sonrisa similar y si llegaron a salir palabras de mi boca le respondí: “Gracias”. Alivio. A dormir.

Desperté una vez más y ella había regresado, esta vez acompañada. Nunca había visto a mi papá con una bata y gorro de cirugía, y mucho menos le había visto su sonrisa tan grande y hermosa como la de ese momento. Fui feliz y supe que todo estaba bien, que todo estaría bien, pues una sonrisa así lo puede todo, lo ilumina todo. No recuerdo si me dijo algo y mucho menos si le respondí… pero no hubiera sido necesario. Paz. Alivio. A dormir. 

Reaccioné (o me hicieron reaccionar) ya entrada la noche y el doctor que me operó estaba ahí. Me dijo que la operación salió muy bien, que sacaron todo lo que encontraron pero por eso mismo la operación se complicó y tuvo que mezclar diferentes técnicas; pero que había sido una operación exitosa. Que descansara y que por precaución tenía que pasar la noche en esa sala.

“Gracias doctor”, le dije (o eso creo). El doctor prosiguió su camino y ya con más consciencia que en un estado zombie, me quedé tranquilo. No había dolor, no había angustia, no había nada que me perturbe. Así que me acomodé en la cama de hospital más confortable del mundo con mis últimos pensamientos antes de dormir: “Bueno, sigo acá, todo salió bien, así que espero todo siga bien… La lucha continúa”. Paz. Alivio. A dormir.


Kikin Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(19 de Noviembre del 2015)

miércoles, 26 de junio de 2013

Hay Cosas que Nunca Cambian

Hay dos frases que uso mucho pero que a la vez se contradicen entre sí… “pasu Kikin ¿así empezamos? ¿De arranque nos enredas?”… Hace días que no escribo pe’, así que chambeen un poco… bueno, estas frases tienen que ver con las personas que cambian… y las que no. 

Para las personas que no veo después de tiempo y que me cuentan cosas que jamás imaginaría, como por ejemplo cuando una amiga es excesivamente recatada y formal, y luego me dice “estoy saliendo con un chico, vamos despacio a ver qué pasa… lo cual no quiere decir que no me divierta”… viene a mi verbo florido la usual frase: “Cómo has cambiado, pelona”

Por el otro lado (guarda…), digo, por el contrario, cuando algún amigo hace cosas que TODA LA VIDA ha hecho, como por ejemplo cuando estamos en una reunión con mis amigos de “La Banda del Choclito”, que son de la época de estudios generales letras en la PUCP (más de 15 años… bien viejas todas…), nunca falta un comentario por lo bajo, casi como susurro, entre dos persona a un extremo de la sala, y desde el otro lado viene una respuesta o comentario de nuestra querida amiga “la caña”, que nunca jamás se pierde una y escuchó claramente lo que se decía… es ahí cuando sale mi frase: “hay cosas que nunca cambian”. 

Entre haber escrito sobre mis épocas de colegio (http://kikin-rispa.blogspot.com/2013/06/se-hace-camino-al-andar.html), seguir avanzando con mis proyectos, discusiones fuera de tiempo y lugar con mi ex, recomendar a una amiga que voltee la página y deje atrás el pasado para poder comenzar su futuro; me quedé pensando en si de verdad uno con el tiempo va cambiando, si uno se va transformando en alguien distinto, o si por el contrario uno siempre es y seguirá siendo el mismo por toda su vida y se va adaptando a los cambios que se presentan en la vida, manteniendo su esencia… Qué difícil ¿no? ¿Qué opinan?

Como para ponerle colorido a la publicación y habiendo recordado esas épocas con “la Banda del Choclito”, y teniendo en mi poder “los expedientes secretos”, les presento a la versión de Kikin Rispa de 1998, recién ingresado a la universidad (Dibujo cortesía de mi espejito, Mariellín)


Por la Sarita y por Chacalón que yo entraba así a las clases de la universidad jajaja, y mis amigos de esa época no me dejarán mentir. Es por esa pinta que me gané esta “ficha técnica”, por decirlo así:

Con mucha nostalgia reviso esos escritos y dibujos que hiciéramos a mano o en máquina de escribir (¡Sí mierda! ¡a máquina! ¡qué viejo!), pasándonos los papeles entre todos en plena clase (pioneros del chat dice), escribiendo huevada y media para entretenernos en las clases de la Lumbreras (“fuuunción”). Veo todas estas cosas y pienso que tanto o poco he cambiado desde entonces. 

Por lo menos en la forma de vestir no he cambiado mucho, con orgullo puedo decir que en verano sigo usando mis BVD’s sexy´s, short y sandalias… bueno, sandalia, singular… jeje… por lo que ya no soy pies cálidos sino pié calido jajaja (Esa leyenda urbana la contaré en otro post pero pueden darse una idea viendo el dibujo de mi s pies jajaja). 

Indefectiblemente algo ha cambiado en mí que sí es notorio: Ya casi no hay pelo y uso barba. Bueno, por ambos lados de la familia hay pelados así que hace muchos años asumí la realidad, y por más “Placenta Silueta” que usara, no iba a cambiar mucho mi futuro. Hay cosas que van a ocurrir en tu vida, sí o sí, y que no hay más vuelta que darle, y mientras más rápido lo aceptes, lo asumas y lo enfrentes; más fácil y feliz será tu vida. Miren todo lo que uno aprender por ser pelado jajaja. Por eso cuando alguien me quiere molestar con que no tengo pelo, la verdad es que pierden el tiempo porque no me molesta, así soy, desde hace años, y ¿saben qué? ¡Me gusta ser pelado! El hábito no hace al monje, yo le doy estilo a mi pelada, hago que combine con la barba, encaje bien en mi cacharro y ¡se me ve bien! 

Alucinen que con mi cabello aprendí otra cosa importante: Uno tiene que adaptarse a las cosas que cambian en tu vida (y ya he escrito sobre eso hace años http://kikin-rispa.blogspot.com/2009/10/la-vida-cambia-tu-te-adaptas.html) y no dejar que esas cosas te cambien a ti. Ingresando a la universidad tenía el cabello corto, luego me lo dejé largo y hasta colita tenía, usaba ligas y toda la mariconada jajaja; hasta llegado el momento en que el amor me hizo cortar el cabello (yo sé que de eso jamás te vas a olvidar) y no me arrepiento; luego usarlo corto de nuevo y al final, en el 2005, cuando aún tenía suficiente cabello (pero con entradas enormes), decidí rapármelo. Y en todo ese tiempo siempre fue el chico de los BVD’s sexy’s  que jugaba fulbito, tocaba guitarra, gileaba (en realidad no gileaba, me enamoraba cada ciclo de alguien… y me decían que tenía pajaritos en la cabeza jajaja) y paseaba por metro en mi bicicleta amarilla. 

“Kikin pero el corte de cabello no te va a cambiar la vida, ni que fueras Sansón”. Obvio que no sonsón, pero es un ejemplo visible de lo que quiero decir: La vida te va a presentar muchas situaciones, desde las más sencillas como cortarte el cabello, hasta las más difíciles como que te corten la pierna. Pero mientras tú sepas quién, cómo y por qué eres así, mientras estés seguro de ti mismo y de que puedes enfrentar la vida como se te presente, sin rendirte, así te equivoques o te caigas, pero luchando, al final nada ni nadie podrá cambiarte; vas a seguir manteniendo tu esencia, esa forma de ser que te identifica y te diferencia del resto, para ir aprendiendo de a pocos y MADURANDO, para saber cómo afrontar esta vida tan agitada, siendo feliz y viviendo en paz contigo mismo y con los demás. 

No es nada fácil, obvio, no digo que lo sea, pero por eso uno debe empezar a construirse desde muy joven y nuevamente agradezco haber pasado por este grupo juvenil que cambio mi vida. De igual forma agradezco a mis amigos de la universidad: “La Banda del Choclito” (en especial al “triunvirato”), mi grupo de danza (CEMDUC), mis equipos de fútbol (Ojos rojos y Bayern), la gente del teatro (Apéndice) y la gente de facultad (La RT); porque todos, de lo bueno y lo malo, me han ayudado a aprender, crecer, madurar, siendo yo, y para prepararme para lo que se me presentó en esta agitada, hasta golpeada, pero feliz y agradecida vida que tengo, y ahora ponerme en pie de lucha constante para cumplir mis metas.


¡He dicho! 


¿Sonsón no?.- Bueno si no les gustó el ejemplo de mi cabello, espérense a la próxima publicación que voy a contar cosas más profundas… preparen mente y cuerpo… ¡Que llega el 100!


Kikin Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(26 de Junio del 2013)

viernes, 30 de noviembre de 2012

Hay más alegría en...


…dar que en recibir… Cuántas veces hemos escuchado esa frase. Suena bonito no? En especial en estas fechas navideñas, donde todo es paz, amor, amistad, unión, familia… comida… regalos… publicidad… descuentos en Ripley, en Saga, mercado central… compra compra, regala regala, gasta gasta… en fin, mucho del espíritu navideño se ha prostituido por el consumismo y un mal entendido sentido de “regalar cosas porque te quiero”.

Cuantos de nosotros vemos más allá de lo evidente y pensamos (y sentimos) que la navidad es un compartir en familia, no un intercambio de regalos. Los regalos son para los niños, inocentes ellos, que creen en las historias de santas, renos, duendes y demás cosas mágicas. Es perfecto, está bien, porque ese es su mundo. Entremos al mundo de los adultos y comprendamos que no se trata de comprar y regalar, se trata de compartir, de unificar, de buscar paz y tranquilidad en casa, con familia y con los amigos cercanos. 

Es bonito recibir regalos, a todos nos gusta, y muchos participamos (me incluyo) en muchos intercambios de regalo con tus amigos del cole, universidad, barrio, trabajo, etc. etc.; me parece perfecto, es bonito, gracioso, entretenido y tiene un sentido de unión, siempre y cuando no te obliguen a participar. Está bien, es más, lo fomento, todos deberíamos participar, pero no debe quedar ahí… donde queda el “hagamos algo más”?

Hace 8 años con unos amigos del barrio comenzamos una actividad. La idea nos la dio el Sr. Marino, quien lo hacía en sus años mozos (allá cuando los recuerdos pasan en blanco y negro jeje). Nos juntamos 4 amigos y decidimos organizar chocolatadas navideñas para niños de bajos recursos de nuestro distrito, Chorrillos city. Cada quien con sus motivos decidimos iniciarlo pero creo que la conclusión final fue la misma para todos: Nuestros corazones hinchados de felicidad por llevar un momento de alegría que muchas veces rehúye a estos niños.

Luego decidimos hacerlo todos los años, con grandes planes a futuro, cada vez más niños, cada vez más lugares, cada vez más colaboradores. Pero como siempre ocurre, el trabajo, la familia, los matrimonios, las prioridades, llevaron a todos por distintos caminos… y de igual forma, otros caminos trajeron a otras personas con ánimos de continuar la actividad. Es así que con cambios aquí y allá, ya son 8 años que mantenemos nuestra querida chocolatada (salvo un año que por fuerza mayor no se realizó) y este será nuestro 9no año. 

En estos 8 años he aprendido mucho. He aprendido sobre organización de eventos, sobre manejo de grupos, sobre interacción con instituciones, sobre discusiones productivas y no productivas, sobre reconciliaciones y retroalimentación, sobre amistad e interés, sobre estratos sociales y discriminación, sobre falta de oportunidades y falta de convicción… pero sobre todo he aprendido sobre el amor infinito de las personas cuando quieren y se comprometen a ayudar a una buena causa.

No importan si es la única vez en el año que las personas se comprometen a ayudar, y si en estas fechas hacen 4 o 5 actividades a la vez. Eso no importa, como he aprendido y siempre digo, “todo suma”. A veces hay personas temerosas y piensan que su ayuda es poca entonces mejor no ayudar. Mentira. Es una excusa tonta. Si hubieran un millón de misios en Lima, y cada misio diera 1 sol, tendríamos S/. 1’000,000.00 de soles para invertir en actividades así… no les parece un monto súper importante?

Entonces no se trata de mucho o poco, se trata de hacerlo, y todo va sumando y sumando y se pueden hacer muchas cosas, para mucha o poca gente… eso dependerá al final del interés de las personas, la organización de los que promueven la causa y del respaldo infaltable de Dios en las buenas obras. 

Así que si te quieres sumar a nuestra chocolatada, que se realizará el día 9 de diciembre, así sea con S/. 1.00, bienvenido y bendito seas!!! Porque no solo te lo agradeceremos nosotros, los organizadores (https://www.facebook.com/AA.JJ.Generando.Sonrisas/), sino también los 87 alumnos con autismo y síndrome de down que estudian en la asociación “cerrito azul” (http://centrocerritoazul.com/), y que, como imaginarán, no son atendidos por instituciones del estado no tienen los recursos para ingresar a colegios especializados. 


Toda ayuda es bien recibida, pueden ver más detalles en el evento creado en Facebook (https://www.facebook.com/events/112079865621046/) o pedirme por correo el detalle. Contarán con nuestro agradecimiento permanente y con la bendición de Dios de haber encontrado en sus corazones la alegría de compartir, de ofrecer, de dar… antes de pensar en recibir.


He dicho!


Retribución.- Cuando una persona se esmera en hacer las cosas bien, tarde o temprano, la vida misma se encarga de recompensarlo, más allá de que sean bienes materiales. Lo sé por experiencia. 


Kikin Rispa
(30 de Noviembre del 2012)