domingo, 24 de marzo de 2019

Consonancia y resonancia

La primera cita que tuve con el oncólogo (Primeros días de marzo), me la dieron como una extraordinaria, y me dijeron que vaya a las 9am. Veía cómo iban pasando todos y tenía que esperar a que me asignen un turno; y me di cuenta que con cada paciente se demoraba como media hora o más. 

Ya por las cuatro de la tarde… quedamos una mujer y yo, ella sería la última. En un momento me paré para estirar la pierna, yo estaba en un pasillo y ella en la sala de espera; pasé por su lado, justo llegó una señora embarazada (Sería atendida al final), miré a la mujer y le dije, “somos los últimos en todo el hospital”. 

Ella me contó que tenía un tiempo atendiéndose con este doctor, que es muy pero muy bueno, pero que se demora mucho con cada paciente explicando todo a detalle, lo cual finalmente es bueno. Me contó también que siempre que tiene cita va preparada para pasar muchas horas, pues alguna vez ha salido de ahí 8 de la tarde. ¡Madre mía! (¡CSM! Para mis peruchos jaja)

Le pregunté si estaba en tratamiento o eran controles. Me explicó su situación. Luego me preguntó la mía. Le conté que tenía un hallazgo y que iba a empezar tratamiento, pero que vengo de una larga historia con el cangrejo, desde Perú, y que ya estaba bien curtido. Seguimos conversando y tuve el impulso de darle mi tarjeta, en la cual tengo una foto escalando paredes (Palestra). Le conté que lo había hecho por diversión, que siempre lo tuve en mente y que luego de la operación de la pierna, lo hice, para no dejar cosas “para después”, pues no se sabe si es que habrá ese “después”. Le conté además que el cáncer había cambiado mi vida y que me ayudó a encontrar mi propósito en la vida, que estaba haciendo en Madrid conferencias de motivación, que había publicado dos libros y muchas cosas más. 

Se le cayeron unas lágrimas. Me desencajó, no lo esperaba, aunque me haya pasado antes (https://kikin-rispa.blogspot.com/2018/08/el-efecto-kikin-toma-1.html). Puse mi mano sobre su hombro para tratar de confortarla, y se le salieron algunas más. Le hice una caricia en la mejilla de manera impulsiva, sin pensar que podía ser muy invasivo para alguien que has conocido hace quince minutos, pero la situación era muy particular. Se puso de pie para tratar de despejarse y le pregunté si podía darle un abrazo (Más invasivo aún). Dijo que sí. Se lo di. Y fue uno de esos abrazos que nunca olvidas en la vida pues fue de corazón a corazón (https://kikin-rispa.blogspot.com/2018/09/el-efecto-kikin-toma-2.html)

Se calmó y seguimos conversando. Me contó algunos otros detalles de su vida y comprendí por qué estaba tan sensible. Al poco rato salió la enfermera y me llamó. Nos dimos otro abrazo y entré a la sala. Al salir, me preguntó que me había dicho el doc, se lo comenté rápidamente y nos volvimos a despedir. 

Salí del hospital, cansado por haber estado todo el día ahí. Camine unos 100 metros y me detuve. Tenía que volver. Tenía que esperarla para saber que le decían. Sentí que me podía necesitar, tanto como yo a ella. 

Esperé poco más de media hora. Me vio y se sorprendió que estuviera ahí, más cuando le dije que me quedé a esperarla. Fuimos a sacar las citas que nos habían enviado y me invitó a tomar un café. 

Conversamos un par de horas. Todo fluyo muy lindo, como si nos conociéramos de tiempo. Conversamos de la vida, del amor, del trabajo, de todo. Todo lo que nos contábamos iba acompañado de un “te entiendo”. Porque así era, yo la entendía, ella me entendía a mí. 

Me sentí en consonancia con ella, y más aún, en resonancia. Sentí que estábamos en un nivel de comprensión de vida muy parecido, y mis vibraciones armonizaban con las de ella. Sentí que lo que yo decía tenía eco en ella, y viceversa, resonando en nuestros corazones mutuamente. 

Tuvo la gentileza de llevarme a la casa de una amiga, la cual me estaba esperando más de una hora. Me dejó prácticamente en la puerta. Se me acabó la batería del celular y le pedí que me escriba, además porque la había invitado a mi conferencia del 7 de marzo. Nos dimos otro abrazo de corazón, y me quedé con una gran emoción en el pecho. 

Hasta el día de hoy no sé nada de ella. Qué triste, ¿verdad? Pero no por lo que imaginan, no porque me gustara mucho o porque me haya enamorado de ella. Ese encuentro no fue casual, los dos estuvimos de acuerdo, nos necesitábamos el uno al otro ahí, en el hospital, en ese café. Ese encuentro fue espiritual, de dos personas que han sido duramente golpeadas por la vida y que necesitan encontrar de vez en cuando un reflejo en el mundo para no sentirse solos, para sentirse importantes para algo, para sentirse amados.

No sé si vuelva a tener noticias suyas o es que esta historia llegó a su fin. Será lo que la vida quiera. Ese encuentro dejó una hermosa huella en mi corazón y no dudo que también para ella. Tal vez deba quedar así, tal vez me la cruce de nuevo en el hospital, tal vez lea esto en mi blog. No lo sé. Lo que sé es que momentos así no los tiene cualquiera, y solo le pasa a personas como yo que nos conectamos con la vida, con otras personas, con el amor. 


¡He dicho! 


Cuando me necesites.- Ahí estaré.


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(24 de marzo del 2019)

lunes, 18 de marzo de 2019

¡Qué cojones!

Empecemos a contar los detalles oscuros detrás de la bomba que solté el lunes 11 jeje (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/03/ya-dejame-en-paz_11.html)

Tal vez la gente que recién me conoce no crea que todo esto lo esté tomando con tanta calma, y lo entiendo, pues lo “normal”, es que uno se derrumbe con esas cosas y les cueste levantarse para seguir adelante. Pero si aún no se dan cuenta, yo no soy muy “normal” que digamos y nunca lo seré, porque lo que mal llamamos normal, es muuuy aburrido jeje. 

En mi última conferencia, en EUDE, luego de la presentación que hizo el director del máster sobre mi (que me conmovió mucho y ya lo contaré luego), dije algo sobre mí mismo que nunca había dicho. Me definí como un “agente disruptivo”. Creo que tantas veces he escuchado esa expresión en el mundo de los negocios y de la formación, que se me quedó por ahí dando vueltas hasta que la encajé conmigo mismo.

Siempre he sido así, y con toda esta experiencia, mucho más aún. En las conferencias cuento que no he cambiado de vida, lo que he hecho es potenciarla, amplificarla, multiplicarla; al punto de llevar mi propósito de vida a cada aspecto de ella (Conferencias, trabajos, deporte, amigos, familia, etc.)

Se necesita romper esquemas para todo, en especial para la vida misma, pues la vida en sí es disruptiva, más ahora que todo va a una velocidad alucinante, de la mano con la tecnología. Lo que pasa es que la sociedad trata de imponer un status quo, para tenerte controlado, dominado, y que hagas lo que ella quiere, y no lo que tu deseas, lo que tu sueñas, lo que tú amas. 

Entonces yo en mi proceso disruptivo con el cáncer y este nuevo tratamiento de quimio, he podido hacer la “curva de aceptación”, de un tirón. Cuando me enteré de los primeros indicios, allá por el 11 de febrero (días antes de mi primera conferencia), tuve uno o dos días de frustración y de ira; de sentir un poco de rabia por tener una vez más que enfrentarme a este bicho, cuando yo tenía la fe y esperanza de que se haya quedado en Perú. Luego tuve uno o dos días de tristeza y dolor. Lloré a gusto, aunque ahora que lo pienso, no fue ni tan intenso ni tan caudaloso como me ha pasado en mis procesos anteriores. Y finalmente lo acepté y decidí una vez más, como siempre lo he hecho, tomar el toro por las astas.

Y verán que fue justo a tiempo porque el 14 de febrero era mi primera conferencia y el momento en el cual iba a cumplir mi sueño de ser conferenciante internacional (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/sueno-cumplido-otro-mas.html).  Y los que estuvieron presentes, no podrán negar que fue una conferencia excelente, muy emotiva y emocionante, que llenó los corazones de más de uno.

¿Ahora entienden el título? Pararme frente a 60 personas, a contarles mi vida, como he ido superando el cáncer durante ocho años, y cómo eso me encaminó a reencontrarme con mi sueño y de clarificar mi propósito de vida… ¿sabiendo que había aparecido nuevamente el bicho? Pues no me queda otra cosa que decir… ¡Qué cojones!

Y ésa solo fue la primera jaja. Con cada cita médica, me iban dando más información, mientras iba haciendo las siguientes conferencias. Hasta llegar al 6 de marzo, día en el cual el doc me dio la conclusión final de los estudios y decidió cual sería el tratamiento. ¡El día anterior a mi conferencia en EUDE! ¡A dos días de presentar mi trabajo final del máster! ¡Y a cuatro de mi cumpleaños! Inclusive el doc quería empezar el 6… pero hazle entender a Kikín jajaja. No, le dije que lunes, que no joda jajaja. 

Tenía que hacer la conferencia en pleno uso de mis facultades y además tenía que celebrar mi cumple a lo grande… pues además serán cinco meses en los cuales tengo que cuidarme mucho (con mis escapadas habituales por supuesto, sino, no sería yo, el agente disruptivo jajaja). 

Así que ese día miércoles descargue mis emociones en la noche y para la mañana del jueves estaba como nuevo. Una vez más hice una conferencia muy chévere, con los pocos que fueron (esperaba más la verdad… pero bueno, se la pierden pe’), dando todo de mí, de principio a fin, con bicho y todo… 


¡Qué cojones! ¡He dicho! 


Número para contratos.- Esta semana empiezo mis talleres en colegios sobre bádminton inclusivo e igual ya tengo dos conferencias más programadas; y las haré con tratamiento y todo. Imagínense el impacto de una conferencia contando que estoy en plena quimioterapia y que aun así, sigo contando mi historia de superación… Piénsenlo jeje. ¡Qué cojones! 


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(18 de marzo del 2019)

lunes, 11 de marzo de 2019

¡Ya déjame en paz!

Fue lo primero que pensé cuando me enteré de la noticia. Muchas personas en varios países ya conocen mi historia, ahora también en Madrid, no por nada ya he hecho cuatro conferencias motivacionales (1 de ellas en Vitoria-Gasteiz https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/agur.html). Se van enterando de lo difícil que es luchar contra el cáncer y, más aún, cuando tienes uno de esos tipos “agresivos” como el que yo tengo (osteosarcoma) 

Uno de los motivos de cruzar el charco era el tener la oportunidad de que me vean mejores médicos, con mejores estudios y mejores tecnologías, pues no me hacía nada de gracia que allá en Perú me dijeran que cada vez que me aparezcan los tumores, me iban a operar para sacarlos, y continuaba con mi vida “como si nada”, así haya que hacerlo veinte veces.

Veinte veces… veinte veces congelar mis proyectos, veinte veces de hospitales, medicamentos, reposos absoluto; veinte veces de enfrentarse a la muerte personificada en el cangrejo. No. Yo nunca acepté esa “solución” pues me parecía absurdo; como que solo “curaban” el síntoma y no la enfermedad.

Decidí seguir mi propósito de vida (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/01/no-sabia-que-ponerme.html), junto con mis sueños de ser conferenciante internacional (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/sueno-cumplido-otro-mas.html), seguir desarrollando mi crecimiento personal (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/01/solte-las-nauseas.html) y de tener mejores expectativas de vida en cuanto a salud se refiere. 

Siempre fui consciente de que mi historia con este bicho aún iba a continuar. No por ello dejé de hacer todo lo posible por dejarlo atrás, haciendo los tratamientos que los doctores mandaban, sumado a varias terapias alternativas. Tal vez sí tenga esa oportunidad… pero aún no. Aún queda otra batalla más, aún queda buscar nuevas opciones para tratar de eliminar (o contener por mucho tiempo) a este bicho, aún queda seguir luchando incansablemente. 

Sí, es lo que están pensando, o si no lo estás pensando, es porque no quieres aceptar esta realidad tan obvia, y que trato de explicar con calma por ti, porque sé que te cuesta mucho aceptar las situaciones duras y difíciles de la vida, mucho más de lo que me cuesta a mí, que ya estoy curtido en el tema.

El día de hoy lunes 11, curiosamente un día después de mi cumpleaños, he empezado mi segundo tratamiento de quimioterapia, pero bajo muchas y grandes diferencias comparadas con el 2011 cuando los hice en Perú (https://kikin-rispa.blogspot.com/2011/05/capitulo-iii-tambien-vieneee.html). Y antes que empiece la histeria colectiva déjame decirte que yo (El que lucha contra el cáncer) estoy muy tranquilo, y te digo por qué. 

Hace poco más de un mes empecé mis exámenes y me han hecho tres pruebas muy avanzadas que jamás me hicieron en Perú, hasta con estudios genéticos, los cuales serán provechosos para toda mi familia, presente y futura. Estos exámenes están siendo supervisados por uno de los mejores doctores en sarcoma de toda Europa, y el hospital es especializado en este tipo de tumor. ¡Qué lujo! El doc me dice que el tratamiento debe funcionar sin problemas y que además, no son tan despiadados como hace ocho años (además que la ciencia en Europa sigue siendo superior que en Latinoamérica). 

Y no, no estaré solo. He hecho buenos amigos aquí y ya me han ofrecido su apoyo en lo que necesite, y eso que he hablado solo con un puñado de ellos, después de este post, no dudo que muchos más me dirán lo mismo. Y estoy seguro de ello por la simple razón de que me lo gano día a día, me lo gano con mi forma de ser y de tratar a las personas, me lo gano por venir a contar mi historia para seguir cambiando vidas… y de a pocos lo voy logrando. 

Por donde lo mires son muchas ventajas, inclusive que ya terminé mi máster y solo me falta sustentar el trabajo final, que será en una semana. Solo toca este nuevo sacrificio por un bien mayor… ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo no creer que esto “es por mi bien”, así cueste el pasar de nuevo por este mal rato? ¿Cómo no creer en Dios y en la vida que tienen planes grandes para mí y que pronto los tendré claro, como lo he hecho hasta ahora?

No. No me preocupa ni la enfermedad ni el tratamiento. Más me preocupa el tener dificultades para trabajar pues los ahorros se acabaron y ahora dependo de mis proyectos, los cuales estoy reprogramando para poder cumplirlos y no perder esas oportunidades de ingresos que necesito y que aún son escasos. Pero todo se resolverá, lo se… yo confío, yo tengo fe, yo tengo amor (https://kikin-rispa.blogspot.com/2016/02/todo-confabula.html). 

Lo que necesito de ustedes son sus oraciones, sus buenas vibras, que compartan mi post, y que disfruten a plenitud su vida, cada día, mientras dure mi tratamiento (y después también), pues ese será el mejor regalo que me puedan hacer mientras yo esté la mayor parte del tiempo en reposo. 

Para los que están lejos, así los sentiré cerca. Si quieren ayudar aún más, contáctense conmigo o con mis hermanas (No molesten a mis papas). Para los que están en Madrid, su compañía será importante para distraerme mientras dure la quimio (cada curso es de seis horas, por cinco días, cada tres semanas, aproximadamente por cinco meses); y también su apoyo “operativo” (por así decirlo), cuando sea necesario. Prometo avisar. 

Así que bueno, bienvenido Madrid a mi mundo de lucha contra el cangrejo. No la podían tener tan fácil, ¿verdad? No podían solo enterarse de mi historia en mis conferencias, tenían que vivirla conmigo, para que esta lección de vida les quede tatuada en la piel… por siempre. 

Cangrejo HDP, acá voy una vez más… ¡para volverte a ganar! ¡He dicho! 

Pide y se te dará.- Me han vuelto a decir que yo no pido y que tengo que hacerlo bajo estas circunstancias, y es verdad. Me cuesta pedir, no por orgullo, sino porque simplemente me gusta dar al mundo y recibir lo que éste me devuelva, sin pedirlo. Pero esta situación es crítica así que no queda otra. Pueda apoyar con mis libros y así siento que retribuyo con algo. Si estás muy lejos, puedes entrar aquí (https://www.gofundme.com/Beyond-cancer-disability-kikin)


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(11 de marzo del 2019)

martes, 5 de marzo de 2019

Ojala tengas un día muy malo

Fue lo que me dijeron la semana pasada… ¡Y me gustó! Jajaja. No, no me he vuelto masoquista ni mucho menos he perdido mi súper amor propio jeje, es que en realidad me lo dijeron con todas las buenas intenciones.

Antes que les dé un calambre cerebral, les explico jajaja. Hace ocho meses… OCHO P***S meses, hice mi trámite de solicitud del reconocimiento de mi discapacidad. Ocho meses después recién me dieron una cita, que fue el día de ayer… Ni en Perú csm, que se demoraron dos meses y ahora es más rápido.

Mi amor platónico (jaja ya me quedé con eso) me contactó con una amiga suya que trabaja en ese tema. La llamé y me explicó que iba a pasar en esa cita, lo que debía hacer, lo que debía evitar y finalmente el objetivo principal, que es obtener el mayor grado posible pues según eso tienes más beneficios. 

En España (y similar en Perú), para obtener beneficios como la inclusión laboral necesitas un reconocimiento mayor al 33%. Luego a partir del 55% tienes otro paquete de beneficios muchos mejores. Entonces el objetivo era llegar al 55%.

Lamento decepcionarlos, pero no… jajaja. Evalúan varios factores, no sólo el físico (en mi caso), sino también la independencia de vida, la capacidad de movilidad sin y con ayudas biomecánicas (prótesis, sillas, etc.), otros factores que dificulten una vida “normal” (como el cáncer) y digamos la solvencia económica. 

Entonces como iban a ver a un chico joven (¡Joven dije!), deportista, independiente, fuerte, y además guapo (#LoveMeForEver), esta amiga me deseo que tenga un mal día para que vean la cara de los días malos, y no los buenos. Y no es engañar ojo porque como ya sabe, tengo esos días malos, como hoy, que tengo ampollas en el muñón por haber caminado todo el día de ayer. Igual claro algo de drama ayuda y fui con mis muletas jajaja.

Pero ni así, por más que intente caminar pausadamente se nota que tengo buena estabilidad y fuerza, no por nada he hecho deporte toda mi vida, y por eso tengo este cuerpo de atleta (Debajo de mis rollos y mi barriga cervecera jajaja). Además debo confesar (pero no le digas a tu amiga) que cometí un gran error. Cuando me pidió la doctora que le enseño el muñón, me bajé el pantalón y me saqué la prótesis (#SexyMoment jaja). ¿Cuál fue el error? ¡Que lo hice de pie! Jajaja. (#PégameParFavar). Ya lo dice Rocío Durcal, “No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor”, jajaja.

En fin, no creo que eso determine el resultado final pero seguramente influirá. Sin duda por encima del 33% estaré, pero 55%... ni de coña jajaja. Salvo que… salvo que… se apiaden con el último documento que voy a llevar. 

Yo presenté mis papeles de Perú y les vale verga jajaja. Me pidieron un certificado médico emitido en España porque “así es el procedimiento”. (https://kikin-rispa.blogspot.com/2014/11/cine-torticolis.html). Me cuesta un poco aceptar que hay algo de razón en ello, pero creo que en casos tan obvios como el mío, así el certificado sea de la China, podrían aceptarlo. Pero como papelito manda, y se tienen que pegar a lo que dice el manual, pues ni modo, toca llevarles ese certificado. 

Menos mal que como estoy en plenos exámenes, luego tenía cita en el hospital, se lo pedí al doc, y quedamos en que me lo da el miércoles. Normalmente todo el sistema de salud funciona rápido… rápido para los Latinos que vivimos otra realidad, porque acá se quejan de todo. Bueno, es su realidad que conocen, hay que entender eso también. 

Así que ese mismo día lo llevo y tengo que esperar un mesesito más para la resolución final junto con mis papeles de discapacidad, lo cual me abre otra ventana para trabajar, que es el objetivo principal de hacer este trámite. Así que ya está… a esperar… ¡Sentado!


¡He dicho! 


Faltan 5 días para un cumpleaños.- ¿De quién será? ¿De quién será? Jajaja. Vayan alistándose para la primera patronal de Kikín en Madrid jajaja. 


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(5 de marzo del 2019)

martes, 26 de febrero de 2019

¡Agur!

En Vitoria-Gasteiz, que es parte de País Vasco, se habla el Euskera. Me pareció muy curioso pues no se parece en nada a nada jajaja. Relativamente cerca a Cataluña, pensé que debería tener influencia, pero para nada.

En fin, fui para allá por dos motivos. El primero, pues desde que llegué ya tenía la invitación de la popular y querida “Dinamita” para visitar su ciudad y entrenar un poco de bádminton, pues ella es entrenadora de bádminton inclusivo, pionera en su ciudad, presidenta del club “Just Bádminton” (https://www.facebook.com/JustBadmintonVitoria/), y además muy querida y valorada por la Federación Panamericana, pues con mucha frecuencia la llevan a torneos alrededor del mundo (Y así fue como la conocí, en alguno de esos torneos)

El tiempo ingrato y la falta de chivilines (dinero) hicieron que demorara el viaje. Hasta que se sumó el segundo motivo. Le mandé la invitación para mi conferencia de motivación del 14 de febrero en la Fundación MD Anderson (http://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/no-sabia-cuan-jodida-era-tu-vida.html), con la esperanza que esté por aquí en esas fechas. Pero como Mahoma no venía a la montaña, se llevó la montaña a Vitoria jajaja. 

Me preguntó si quería hacer la conferencia allá y le dije que sí. Al día siguiente me dijo que había coordinado con la Fundación Estadio Fundazioa y con Zuzenak, y claro con su club Just Bádminton, para tener un auditorio y lanzar la convocatoria. Ahora ya saben por qué le dicen dinamita jajaja.

Así que por fin fui a conocer Vitoria-Gasteiz, pude entrenar con la gente de su club y con otras personas con discapacidad, y como si fuera poco, el poder hacer una conferencia fuera de Madrid. 

Una vez más la sesión fue muy buena. En realidad el estándar de mis conferencias es ese, y en el peor escenario, solo sale “bien”. Así de buenas son jeje. Y no es falta de modestia, estoy reconociendo los frutos de mi duro trabajo, en base a mi dura experiencia de vida, así que humildemente reconozco mis logros pero no me niego a afirmarlos. Y no es vanidad ni egocentrismo, es amor propio y darle valor a lo que uno mismo hace, enfocándose más en celebrar los logros que en castigar los errores, como suele hacerse. Si no entienden bien a que me refiero, vayan a mi conferencia, ahí lo explico, jajaja. 

Dentro de esta sesión muy buena (Para los adultos, los chavalitos estaban en su mundo, aunque no dudo que algo se les ha quedado jeje), me dio gusto que hubieron algunas personas con discapacidad. Como suele pasar, al final de cada conferencia alguien me dice algo que me hace sentir que lo que hago está cumpliendo su objetivo.

Se me acercó una de las chicas con discapacidad a decirme gracias por compartir mi historia, porque además le servía como una recarga de energía, pues a veces cuesta levantarse y seguir batallando día a día, con la situación compleja que nos ha tocado vivir. Conversamos un momento sobre ello, pues a las PCD nos cuesta el doble, triple o hasta más llevar un ritmo de vida mal llamado “normal”; pero que todo nos cueste más trabajo, nos brinda mayores satisfacciones, y además, sirve de ejemplo para otros, queramos o no. 

Lo otro que ocurre es que salen más opciones de conferencias por otros lados, pero no voy a adelantar nada pues solo fue una idea, pero ese es el inicio de todo. No dudo que poco a poco se concretará algo nuevo, así como otras conferencias que sigo coordinando y que imagino pronto se concretará alguna más. Sin duda. "La fe hace que todo sea posible pero el amor hace que todo sea más fácil". 

Gracias Dinamita, gracias Just Bádminton, gracias Zunezak, gracias Fundación Estadio, gracias a los que asistieron a la conferencia y gracias Vitoria-Gasteiz. Hasta la próxima. 

Más fotos https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10155746633967434&type=1&l=c9a39993bb


¡Agurrrr! (¡Adios!)


Solo tú viajas para entrenar.- La Roya casi me pega cuando le conté que salía de entrenar bádminton el sábado a las 8pm jajaja. Pero cuando uno hace lo que ama, no cuesta para nada. ¡Por el bádminton y por las conferencias viajaría (y lo haré) por todo el mundo!


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(26 de febrero del 2019)