miércoles, 24 de abril de 2019

El que quiera oír, que suba el volumen

Con tantos años que tengo trabajando en formación de personas, sin duda me queda claro que es más fácil hacer que los niños aprendan algo que los adultos. Claro, el problema es hacer que los niños presten atención, y para eso (como en todo) se necesita conocimiento, habilidad, experiencia y amor; porque “para formar a un niño hay que amarle” (Marcelino Champagnat).

Cuando me propusieron ser “speaker de bádminton y discapacidad”, no pude estar más contento, porque es una oportunidad de que los niños comprendan, a través de mi experiencia, que la discapacidad no es incapacidad, que es un estilo de vida diferente y que también somos normales; y por otro lado, porque ya sabía que trabajar con niños iba a ser una experiencia fantástica llena de anécdotas (https://kikin-rispa.blogspot.com/2015/06/los-ninos-no-ven-diferencias-detras-de.html). 

Como dice el dicho, la primera vez nunca se olvida, y este es el caso. Fue en el Colegio Tres Olivos, que es inclusivo, contando con algunos niños sordos. Yo pensé que iba a hacer el taller con un grupo de 30 niños, pero cuando estábamos instalando la presentación (Estaba con una profe de bádminton que hace la parte práctica), iban entrando más y más, hasta que de pronto todo el ambiente quedó lleno con más de 150 niños desde los 8 hasta los 15. 

Yo que soy tan sincero, les dije que me habían intimidado porque no esperaba tanta gente. Empecé presentando un poquito sobre las actividades que realizo y que el bádminton era lo que me llevaba con ellos. Luego les conté sobre mi discapacidad solo mencionando que fue por cáncer, y obviamente me levanté el pantalón para que vean la prótesis porque los niños siempre “flipan” (alucinan) con eso. Luego les cuento mis experiencias como deportista y les comento de qué se trata en deporte inclusivo, poniendo algunos ejemplos de otros deportes. Recalco además la importancia de vivir en una sociedad inclusiva en la que todos somos parte de ella y debemos respetarnos por igual. 

Una hora con ellos y la gran mayoría muy atentos, sin cotillear (cuchichear), y se notaba que tenían muchas ganas de decir cosas porque cuando llegaron las preguntas, muchos levantaban la mano. Hubo preguntas interesantes e inclusive alguna de una profesora. Al final me dieron un plato conmemorativo jeje. Todo salió excelente, pero como siempre, lo bueno vino después. 

Ya cuando los niños estaban regresando a sus clases, uno de ellos se me acercó. Este niño de 8 o 9 años tenía un aparato auditivo. Me dijo, “Kikín, me has motivado para hacer más cosas, gracias”. Le dije que gracias a él y que luche por sus sueños. 

Luego los organizadores nos invitaron a tomar un café porque teníamos una hora libre hasta las sesiones prácticas. Cuando dimos media vuelta para ir, una niña de 8 o 9 años se me acercó a hacerme muchas preguntas, y fue caminando conmigo hasta la cafetería. No pueden imaginar como ella me miraba, me hizo sentir un rockstar jajaja. Me miraba con una ilusión que he visto pocas veces, tanto así que ni siquiera se la he visto a varias de mis parejas jajaja. Entendí esa ilusión cuando me dijo, “me siento tan bien de poder hablar con alguien que realmente me entiende, porque puedo hablar con mi familia o mis amigas, pero no es lo mismo. Tu sí me entiendes. Gracias”. 

Si no lloré fue porque controlo muy bien mis emociones pero me quedé con los ojos brillosos. Que hermosa niña, y entiendo perfectamente a lo que se refiere. Cuando se trata del cáncer o de discapacidad, a veces las personas me dices, “sí claro, te entiendo”; pero no es así. Las personas con cáncer nos entendemos y las PCD igual, al punto que a veces no tenemos que explicarnos mucho, con una frase, a veces con una mirada, entendemos. Por eso esta niña tenía tanto ilusión y me alegro haber estado ahí para ella, y para el otro niño también, para que sepan que no están solos, que hay alguien (y mucha gente en realidad) que los entiende perfectamente y que les puede enseñar que todo es posible a pesar de su discapacidad. 

Pero ahí no acaba la cosa jeje. Luego vino la parte práctica, que lo lleva mi compi, y yo a veces me quedo a apoyarla y para que los niños me vean en acción, que finalmente eso es lo que quieren. Lo gracioso fue que al final, ya cuando nos íbamos, un niño se me acercó para pedirme un autógrafo jajaja. Obviamente con gusto se lo firmé, y detrás de él vinieron otros cinco… luego cinco más… luego diez más… al final creo que firmé como 50 papelitos jajaja. A mi compi también le hicieron firmar, fue muy gracioso, y cansado jajaja. 

Y así acabó esta primera vez, muy satisfecho e ilusionado por esta bonita experiencia. Las que siguieron después han sido diferentes, otros colegios, otros grupos, unos tranquilos, otros para amarrarlos a las sillas; pero el mensaje sigue fluyendo, sigue llegando, y no dudo que habrán más experiencias lindas en las que aún faltan porque tengo talleres hasta mayo, y para después de verano, ya se verá. Yo, como siempre, 101% dispuesto a seguir llevando mi mensaje a quien quiera oír, así sea con aparato auditivo. 

¡He dicho! 


Confirmado.- A los que quieran oír la versión completa y para adultos (no se emocionen, no es nada porno jajaja), el martes 7 de mayo a las 7:30pm en Espacio Ronda Madrid (Ronda de Segovia 50, metro Puerta de Toledo), como parte de los talleres de espiritualidad (http://tallerdeespiritualidad.es/2019/04/ikigai-una-vida-con-proposito/) estaré haciendo una conferencia de motivación y liderazgo personal. Ingreso libre. ¡Apúnten!


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(24 de abril del 2019)

lunes, 15 de abril de 2019

¿Cómo va la quimio?

Pues bueno, desde que lancé la noticia de que el cangrejo sigue jodiendo la paciencia (http://kikin-rispa.blogspot.com/2019/03/ya-dejame-en-paz_11.html), ya he pasado dos rondas de quimioterapia (QT). Cada ronda dura 5 días, de 6 horas cada uno, tiempo en el cual me infunden un coctel de ifosfamida y otro de etoposido. 

Imagínense, 30 horas a la semana, casi una jornada laboral (Y es el principal problema para poder trabajar). Luego hay una pausa de 2 semanas, y se repite. Por el momento, el plan es de 6 rondas, con lo cual estaré en tratamiento hasta julio. 

“Kikín, pero ¿qué sientes?”. Pues, más o menos, va así:

Día 1. Siento que me estafan jajaja. El primer día no siento nada de nada, lo cual me ha parecido muy raro, comparado con la QT que hice en Perú en el 2011 (https://kikin-rispa.blogspot.com/2011/05/capitulo-iii-tambien-vieneee.html), durante la cual, desde el primer día ya me iba sintiendo mal. 

Día 2. Me da la calocha jajaja (Solo para conocedores jajaja). Durante la infusión de cocteles, llega un momento en que mi linda carita (¡Linda dije!) se pone rojita jajaja. Pero es cosa de minutos, pero igual, me doy cuenta porque siento los calores jajaja.

Día 3. Entro a mis días difíciles jajaja. No es broma, siento que me pongo de mal humor, que todo me irrita, que pierdo la paciencia rápidamente. Empiezo a entender un poco los cambios hormonales femeninos jejeje. 

Día 4. Empiezan los síntomas de embarazo jajaja. Empiezo a tener ligeras náuseas y me siento ligeramente cansado. También empieza la pesadez estomacal (no sé cómo explicarlo bien), lo cual hace que hasta prefiera no caminar para no mover la panza y que no se moleste. 

Día 5. Tengo contracciones jajaja. En realidad es igual al día anterior solo que un poco más. Como que a mi estómago le cuesta trabajar más y me reclama, me hace bulla y hasta pone “dura la huelga” (O sea que me cuesta defecar y parece que estoy pariendo jajaja). 

Día 6 y 7. Ya parí jajaja. El malestar en general va bajando.

Semana 2. Me dan contracciones fantasmas jajaja. Esos días como que ya me siento bien pero por ratitos vuelve el malestar, en especial lo del estómago, que parece es el que lleva la peor parte del tratamiento. Suele pasar en las mañanas cuando voy al trono y cuando me da hambre, cuando suele ponerse pesadito, y por eso tengo que hacer las cosas en su momento para evitar esa sensación. 

Semana 3. La paz está conmigo jeje. Ya las cosas van regresando a la normalidad, y muy rara vez vuelve ese malestar pero mucho menos. Lo del cansancio se mantiene pero vamos, que es como que si la gente anda a 100 km/h, yo voy a 200 km/h, y en esos días como que bajo a 150 km/h jajaja. O sea, puedo hacer mis cosas como siempre, sólo que más pausado, por eso como han visto he seguido haciendo talleres en colegios y ya confirmado una conferencia el 7 de mayo, estén atentos.

Las dos rondas pasadas han sido muy similares así que espero las cuatro que faltan, sean así. Aunque hay que considerar que por dentro igual el cuerpo se va desgastando, bajan los glóbulos rojos y blancos, y por eso es importante que me alimente bien. Felizmente en eso ayuda que no pierdo en nada el apetito ni tampoco he perdido la sensación del gusto, como pasó la vez pasada; además que el doctor no me ha mandado dieta, ha dicho que puedo comer de todo, así que ya van un par de veces que me como mi pollito a la brasa con todas sus cremas y no pasa nada jajaja. 

Solo cabe añadir algunas cositas más, como por ejemplo, que tengo la nariz sensible y sangra un poco, mis dedos los veo un poco oscurecidos y resecos, y la inevitable caída del pelo y vellos. Esto último es lo que más me mortifica porque MCHQSR es de pelo en pecho y no me gusta están lampiño jajaja. 

Si todo esto les parece jodido y que igual hay mucho mérito en aguantarlo y llevarlo como lo llevo, pues déjenme decirles que si hubieran visto el proceso de la primera QT en Perú, me hacían un monumento. Esta QT no llega ni al 10% de lo que fue la anterior, por lo cual estoy muy tranquilo con el tratamiento, así que espero ustedes también. Las personas que me ven me dicen que no parece que me estuvieran haciendo nada, y casi casi así me siento, así que espero todo siga igual, hasta el final. 


¡He dicho! 


¿Cómo te ayudamos?- Rezando. Por otro lado, ya he comentado que más que preocuparte el tratamiento o el bicho, me preocupa el no poder trabajar, y me da mucha alegría ver cómo tanto gente me sigue apoyando en Lima, en Madrid y en otros lados del mundo a través de mi crowdfunding (https://www.gofundme.com/Beyond-cancer-disability-kikin). Gracias ¡a todos!



Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(15 de abril del 2019)

miércoles, 27 de marzo de 2019

Todos con Kikín

Suena el teléfono: 
- Kikín, te comunico con Pedrito, quiere decirte algo (https://www.facebook.com/elshowdepedrolucas/)
- OK amiga, gracias.
- ¡Kikín!, ¿Cómo estás? Oye nos han contado que acabas de empezar la quimio, y hablando acá con los chicos del trabajo, les he dicho para apoyarte y quiero organizar una actividad para darte una mano. Sólo necesito que me digas que estás de acuerdo para poder contar tu historia y usar tus fotos, yo me encargo de todo. ¿Qué dices?

¡Chan! Jajaja. Por más loco que esté, ¿no voy a negarme cuando personas de buen corazón se ofrecen a darme ayuda desinteresadamente, sobre todo porque sí la necesito, verdad? Entonces luego de varias coordinaciones, quedó listo el evento del 30 (https://www.facebook.com/events/410230676211795/), que promete ser una fiesta a todo dar con show, música en vivo, bebidas espirituosas y su rica pollada jajaja. Inclusive un amigo me dijo que me paso de pendejo, que estoy haciendo de Madrid mi Chorrilandia jajaja (Chorrillos es el distrito en el que vivía en Lima). Es el efecto Kikín jajaja. 

Quién diría… Hace un año que viajé a Madrid no se me hubiera cruzado por la cabeza, ni de broma, organizar una pollada jajaja. Pero así pasa cuando sucede… Porque tampoco se me hubiera cruzado por la cabeza que el puto cangrejo vuelva, y tan pronto, y me ponga entre la espada y la pared… no por la enfermedad, sino por la situación complicado de ser un inmigrante en Madrid, gastando todos mis ahorros en este año de estudio, sin familia en esta ciudad y sin trabajo estable. 

El plan era sumamente distinto para estas fechas, pues habiendo hecho un máster, mínimo debería ser becario. Pero entre que me orienté más a mover mis conferencias (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/sueno-cumplido-otro-mas.html) y entre que empezaba con mis controles para ver cómo iban mis pulmones, finalmente el bicho éste había vuelto y tenía que darle cara de inmediato. Lo cual implica planificar cómo sobrevivir los próximos cinco meses (y que puede ser aún más) durante las quimioterapias sin tener la opción de un trabajo estable pues durante este proceso necesito mucho reposo, así no me esté afectando tanto los efectos secundarios. 

Algunas personas inclusive me han preguntado si no sería mejor volver a Perú… ¡No hay forma! La atención acá es mucho mejor de la que tendría allá, y si bien la compañía de la familia es muy importante, por ahora lo vital es el tratamiento que estoy recibiendo, en un país de primer mundo, en un hospital especializado en sarcomas (mi tipo de cáncer) y con uno de los mejores doctores en el tema en todo Europa (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/03/ya-dejame-en-paz_11.html). 

No hay más vueltas que darle. Es lo mejor. Lo que corresponde hacer es arreglármelas, por ejemplo, moviendo mi libro “Supernova” (lo mismo que en Lima), buscando empresas para hacer mis conferencias y haciendo talleres en colegios sobre bádminton inclusivo (Que ya empecé la semana pasada y que pronto contaré esa hermosa experiencia). Pero mientras todo eso despega, sin duda toda ayuda vale. Todo importa. Todo suma. 

En estas semanas también me enteré que en Lima están organizando una rifa jeje. Yo no sé nada… de pronto llegan mensajes de que hacen una cosa, otra cosa, y pues me da mucha alegría saber cómo tantas personas se preocupan por mí y están dispuestas en apoyar en lo que puedan.

También gente de otros países me pregunta cómo pueden ayudar y les digo que si bien el objetivo de esta plataforma era la prótesis deportiva, pues también se puede aprovechar para esto (https://www.gofundme.com/Beyond-cancer-disability-kikin)

Finalmente yo solo puedo decir “GRACIAS”. Gracias por todo lo que hacen sin haberlo pedido. Gracias por su preocupación y por sus oraciones. Gracias por darle un respiro a mi familia porque si no ellos se tendrían que bancar con este lío. Gracias por ayudar a difundir. Gracias por estar ahí a pesar que muchos de ustedes recién me conocen hace escasamente unas semanas, y que algunas inclusive me han dicho “ya eres de la familia”. 

Como alguien me dijo, “sí que te haces querer”. Claro que sí. Por eso tomo a bien todo esto porque, por así decirlo, es fruto de mi trabajo, de buscar hacer un mundo mejor desde el día a día, codo a codo con ustedes, luchándola y viviéndola en cada paso; pero claro, con mucho más esfuerzo y sacrificio en ello por ser una personas con discapacidad y además, paciente oncológico, para quienes todo nos cuesta el doble, triple o más. ¡Menudo combo el mío! 

Gracias por todo su amor y por su apoyo. Me siguen ayudando a seguir adelante con mi propósito de vida a pesar de esta coyuntura complicada de vivir en Madrid y de estar batallando con el cangrejo (y con la quimio). Solo me queda pedirles una cosa más, ¡Vivan sus vidas a plenitud! Empiecen hoy; vivan, esfuércense, luchen, tengan fe, amen… Sigan sus sueños para que sean felices y vivan en paz, así como me estoy haciendo yo. 

¡He dicho! 


¿Vas a estar en la actividad?- ¡Claro! El 30 estoy desde que empieza hasta que termine… y quizás con after party jajaja. ¡Ese día será ME MO RA BLE!


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(27 de marzo del 2019)

domingo, 24 de marzo de 2019

Consonancia y resonancia

La primera cita que tuve con el oncólogo (Primeros días de marzo), me la dieron como una extraordinaria, y me dijeron que vaya a las 9am. Veía cómo iban pasando todos y tenía que esperar a que me asignen un turno; y me di cuenta que con cada paciente se demoraba como media hora o más. 

Ya por las cuatro de la tarde… quedamos una mujer y yo, ella sería la última. En un momento me paré para estirar la pierna, yo estaba en un pasillo y ella en la sala de espera; pasé por su lado, justo llegó una señora embarazada (Sería atendida al final), miré a la mujer y le dije, “somos los últimos en todo el hospital”. 

Ella me contó que tenía un tiempo atendiéndose con este doctor, que es muy pero muy bueno, pero que se demora mucho con cada paciente explicando todo a detalle, lo cual finalmente es bueno. Me contó también que siempre que tiene cita va preparada para pasar muchas horas, pues alguna vez ha salido de ahí 8 de la tarde. ¡Madre mía! (¡CSM! Para mis peruchos jaja)

Le pregunté si estaba en tratamiento o eran controles. Me explicó su situación. Luego me preguntó la mía. Le conté que tenía un hallazgo y que iba a empezar tratamiento, pero que vengo de una larga historia con el cangrejo, desde Perú, y que ya estaba bien curtido. Seguimos conversando y tuve el impulso de darle mi tarjeta, en la cual tengo una foto escalando paredes (Palestra). Le conté que lo había hecho por diversión, que siempre lo tuve en mente y que luego de la operación de la pierna, lo hice, para no dejar cosas “para después”, pues no se sabe si es que habrá ese “después”. Le conté además que el cáncer había cambiado mi vida y que me ayudó a encontrar mi propósito en la vida, que estaba haciendo en Madrid conferencias de motivación, que había publicado dos libros y muchas cosas más. 

Se le cayeron unas lágrimas. Me desencajó, no lo esperaba, aunque me haya pasado antes (https://kikin-rispa.blogspot.com/2018/08/el-efecto-kikin-toma-1.html). Puse mi mano sobre su hombro para tratar de confortarla, y se le salieron algunas más. Le hice una caricia en la mejilla de manera impulsiva, sin pensar que podía ser muy invasivo para alguien que has conocido hace quince minutos, pero la situación era muy particular. Se puso de pie para tratar de despejarse y le pregunté si podía darle un abrazo (Más invasivo aún). Dijo que sí. Se lo di. Y fue uno de esos abrazos que nunca olvidas en la vida pues fue de corazón a corazón (https://kikin-rispa.blogspot.com/2018/09/el-efecto-kikin-toma-2.html)

Se calmó y seguimos conversando. Me contó algunos otros detalles de su vida y comprendí por qué estaba tan sensible. Al poco rato salió la enfermera y me llamó. Nos dimos otro abrazo y entré a la sala. Al salir, me preguntó que me había dicho el doc, se lo comenté rápidamente y nos volvimos a despedir. 

Salí del hospital, cansado por haber estado todo el día ahí. Camine unos 100 metros y me detuve. Tenía que volver. Tenía que esperarla para saber que le decían. Sentí que me podía necesitar, tanto como yo a ella. 

Esperé poco más de media hora. Me vio y se sorprendió que estuviera ahí, más cuando le dije que me quedé a esperarla. Fuimos a sacar las citas que nos habían enviado y me invitó a tomar un café. 

Conversamos un par de horas. Todo fluyo muy lindo, como si nos conociéramos de tiempo. Conversamos de la vida, del amor, del trabajo, de todo. Todo lo que nos contábamos iba acompañado de un “te entiendo”. Porque así era, yo la entendía, ella me entendía a mí. 

Me sentí en consonancia con ella, y más aún, en resonancia. Sentí que estábamos en un nivel de comprensión de vida muy parecido, y mis vibraciones armonizaban con las de ella. Sentí que lo que yo decía tenía eco en ella, y viceversa, resonando en nuestros corazones mutuamente. 

Tuvo la gentileza de llevarme a la casa de una amiga, la cual me estaba esperando más de una hora. Me dejó prácticamente en la puerta. Se me acabó la batería del celular y le pedí que me escriba, además porque la había invitado a mi conferencia del 7 de marzo. Nos dimos otro abrazo de corazón, y me quedé con una gran emoción en el pecho. 

Hasta el día de hoy no sé nada de ella. Qué triste, ¿verdad? Pero no por lo que imaginan, no porque me gustara mucho o porque me haya enamorado de ella. Ese encuentro no fue casual, los dos estuvimos de acuerdo, nos necesitábamos el uno al otro ahí, en el hospital, en ese café. Ese encuentro fue espiritual, de dos personas que han sido duramente golpeadas por la vida y que necesitan encontrar de vez en cuando un reflejo en el mundo para no sentirse solos, para sentirse importantes para algo, para sentirse amados.

No sé si vuelva a tener noticias suyas o es que esta historia llegó a su fin. Será lo que la vida quiera. Ese encuentro dejó una hermosa huella en mi corazón y no dudo que también para ella. Tal vez deba quedar así, tal vez me la cruce de nuevo en el hospital, tal vez lea esto en mi blog. No lo sé. Lo que sé es que momentos así no los tiene cualquiera, y solo le pasa a personas como yo que nos conectamos con la vida, con otras personas, con el amor. 


¡He dicho! 


Cuando me necesites.- Ahí estaré.


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(24 de marzo del 2019)

lunes, 18 de marzo de 2019

¡Qué cojones!

Empecemos a contar los detalles oscuros detrás de la bomba que solté el lunes 11 jeje (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/03/ya-dejame-en-paz_11.html)

Tal vez la gente que recién me conoce no crea que todo esto lo esté tomando con tanta calma, y lo entiendo, pues lo “normal”, es que uno se derrumbe con esas cosas y les cueste levantarse para seguir adelante. Pero si aún no se dan cuenta, yo no soy muy “normal” que digamos y nunca lo seré, porque lo que mal llamamos normal, es muuuy aburrido jeje. 

En mi última conferencia, en EUDE, luego de la presentación que hizo el director del máster sobre mi (que me conmovió mucho y ya lo contaré luego), dije algo sobre mí mismo que nunca había dicho. Me definí como un “agente disruptivo”. Creo que tantas veces he escuchado esa expresión en el mundo de los negocios y de la formación, que se me quedó por ahí dando vueltas hasta que la encajé conmigo mismo.

Siempre he sido así, y con toda esta experiencia, mucho más aún. En las conferencias cuento que no he cambiado de vida, lo que he hecho es potenciarla, amplificarla, multiplicarla; al punto de llevar mi propósito de vida a cada aspecto de ella (Conferencias, trabajos, deporte, amigos, familia, etc.)

Se necesita romper esquemas para todo, en especial para la vida misma, pues la vida en sí es disruptiva, más ahora que todo va a una velocidad alucinante, de la mano con la tecnología. Lo que pasa es que la sociedad trata de imponer un status quo, para tenerte controlado, dominado, y que hagas lo que ella quiere, y no lo que tu deseas, lo que tu sueñas, lo que tú amas. 

Entonces yo en mi proceso disruptivo con el cáncer y este nuevo tratamiento de quimio, he podido hacer la “curva de aceptación”, de un tirón. Cuando me enteré de los primeros indicios, allá por el 11 de febrero (días antes de mi primera conferencia), tuve uno o dos días de frustración y de ira; de sentir un poco de rabia por tener una vez más que enfrentarme a este bicho, cuando yo tenía la fe y esperanza de que se haya quedado en Perú. Luego tuve uno o dos días de tristeza y dolor. Lloré a gusto, aunque ahora que lo pienso, no fue ni tan intenso ni tan caudaloso como me ha pasado en mis procesos anteriores. Y finalmente lo acepté y decidí una vez más, como siempre lo he hecho, tomar el toro por las astas.

Y verán que fue justo a tiempo porque el 14 de febrero era mi primera conferencia y el momento en el cual iba a cumplir mi sueño de ser conferenciante internacional (https://kikin-rispa.blogspot.com/2019/02/sueno-cumplido-otro-mas.html).  Y los que estuvieron presentes, no podrán negar que fue una conferencia excelente, muy emotiva y emocionante, que llenó los corazones de más de uno.

¿Ahora entienden el título? Pararme frente a 60 personas, a contarles mi vida, como he ido superando el cáncer durante ocho años, y cómo eso me encaminó a reencontrarme con mi sueño y de clarificar mi propósito de vida… ¿sabiendo que había aparecido nuevamente el bicho? Pues no me queda otra cosa que decir… ¡Qué cojones!

Y ésa solo fue la primera jaja. Con cada cita médica, me iban dando más información, mientras iba haciendo las siguientes conferencias. Hasta llegar al 6 de marzo, día en el cual el doc me dio la conclusión final de los estudios y decidió cual sería el tratamiento. ¡El día anterior a mi conferencia en EUDE! ¡A dos días de presentar mi trabajo final del máster! ¡Y a cuatro de mi cumpleaños! Inclusive el doc quería empezar el 6… pero hazle entender a Kikín jajaja. No, le dije que lunes, que no joda jajaja. 

Tenía que hacer la conferencia en pleno uso de mis facultades y además tenía que celebrar mi cumple a lo grande… pues además serán cinco meses en los cuales tengo que cuidarme mucho (con mis escapadas habituales por supuesto, sino, no sería yo, el agente disruptivo jajaja). 

Así que ese día miércoles descargue mis emociones en la noche y para la mañana del jueves estaba como nuevo. Una vez más hice una conferencia muy chévere, con los pocos que fueron (esperaba más la verdad… pero bueno, se la pierden pe’), dando todo de mí, de principio a fin, con bicho y todo… 


¡Qué cojones! ¡He dicho! 


Número para contratos.- Esta semana empiezo mis talleres en colegios sobre bádminton inclusivo e igual ya tengo dos conferencias más programadas; y las haré con tratamiento y todo. Imagínense el impacto de una conferencia contando que estoy en plena quimioterapia y que aun así, sigo contando mi historia de superación… Piénsenlo jeje. ¡Qué cojones! 


Kikín Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(18 de marzo del 2019)