lunes, 13 de junio de 2016

La Revelación De Mi Falta De Humildad

Primero lean el post anterior para que entiendan mejor (http://kikin-rispa.blogspot.pe/2016/06/humildad-segun-el-diccionario-de.html)

Hace casi un mes me “convencieron” de asistir a un taller del cual me contaron muy poco; a lo mucho me dijeron que estaba dirigido solo a hombres y que se hacía en otros países de Latinoamérica. Me tuvieron que insistir mucho porque, desde la poca humildad de creer que para aprender tiene que ser con gente “de mucho nivel”, estaba muy poco convencido de que me podría servir. En realidad, si no me hacían un buen descuento por ser seleccionado nacional de Parabádminton (para algo sirvió jajaja), no iba. 

Siempre digo en mis charlas que cuando uno no quiere aceptar algo se llena de excusas y ni nos damos cuenta. Desde esta falta de humildad no reconocía que me ponía excusas inconscientes para no aceptar que para aprender tengo que dejar de lado al supuesto maestro (ego) y dejar libre al alumno ávido de conocimiento (humildad). 

Este taller era de viernes a domingo de 9 a 9. Ese domingo era la caminata “sácale la lengua al cáncer” y estaba animando a gente para ir. Cuando le comenté a un amigo de este taller y le dije lo de la caminata, me dijo: “Pero Kikín, no seas uon, carreras hay a cada rato, vas a la que sigue”. Literalmente me tuvieron que huevonear para dejarme de pretextos y decidirme por asistir.

Finalmente y por esas iluminaciones divinas (o sea, el descuento jajaja), acepté ir, sin estar convencido en lo más mínimo. Pero por lo menos sí apliqué otra de las cosas que digo en mis charlas: “siempre se aprende algo nuevo”, así que tuve eso en mente.  

Cuando llegué me sentí un poco raro porque siempre me es más fácil hablar con chicas que con chicos (tranquilo galán jajaja). El más piña, fuera de los organizadores no conocía a nadie jajaja. Así que ni modo, a hacer nuevos amiguitos. Y por esas cosas que pasan y que no son coincidencia ni casualidades de la vida, empezando no más el taller, en uno de los ejercicios, nos pidieron elegir a una persona del grupo para que sea nuestro “hermano sagrado” durante los 3 días. Mi miró… lo miré… (ñauuu), y nos juntamos. 

¿Por qué no es casualidad? Me conocía. Había ayudado a sus alumnos de comunica en un trabajo para la universidad. Ese día del trabajo él estaba solo mirando de lejitos, por eso no me acordaba de él… solo de su chompa verde vieja y horrorosa jajaja. Pero no es por eso que digo que no es casualidad, sino que al conversar, habían muchas cosas en común y un vínculo mío con el Señor de los Milagros que le conté (http://kikin-rispa.blogspot.pe/2013/10/anecdota-o-milagro.html) y que oh “sorpresa”, el también pues carga en la cuadrilla de Magdalena… 

Ahí empecé a entender que no estaba ahí en vano y que definitivamente tenía que aprovecharlo. No tenía muy clara mi intención para el taller pero los trabajos que hacíamos me hicieron dar cuenta que el ego le estaba ganando a la humildad y que debía dejarlo de lado para seguir aprendiendo. 

No voy a contar detalles del taller. Si quieres saber, anda pe’ jajaja (También hay para mujeres y ya estoy mandando como a cuatro jajaja). Solo contaré una anécdota mía que hizo que conecte e interiorice lo aprendido. 

Básicamente el taller se trata de conectar tu cuerpo con todo tu ser, con tu vida misma. Todos los ejercicios era corporales… ¿Comprenden el dilema? Con una prótesis un poco yuca pe’ jajaja. Pero eso ya saben que para mí son detallitos… lo bueno de hacer deporte toda la vida es que mi cuerpo latino andino chorrillano caribeño es fuerte y tengo buen equilibrio, así que en realidad no me costaba mucho (No hay ego en decir la verdad jajaja). 

Pero fue un proceso pues siempre teníamos que estar sin zapatos. Las prótesis se hacen con una medida específica, en mi caso, con un zapato de vestir, entonces si me lo saco quedo desnivelado. El primer día me la pasé descalzo del pie izquierdo pero con la zapatilla en el derecho. Fue medio jodido… así que al siguiente día probé sin zapatillas y caminando con la prótesis medio en punta… mejor… El tema fue el domingo en la ceremonia de la playa. Arena, mar, prótesis… mala combinación jajaja. 

Pero seguí para adelante y me saqué de nuevo las tabas… confié en mis hermanos… pedí su apoyo… dejé ir mi ego y saqué mi humildad… llegué a la orilla y me vi parada mojándome los pies (el de verdad y el de plástico), cosa que no había hecho en más de seis años pues a la playa siempre voy con muletas. Conecté de nuevo con el dolor, con la frustración, con la cólera de lo vivido y sentí el honor en todo ello pues es mi lucha, es mi batalla, es mi propósito. Reconocí en ese momento que el maestro bloqueaba mi vista y que me había puesto excusas para algunas cosas, no solo en “no andar sin zapatos”, sino en el aceptar que podemos aprender de todos y en todo momento. Recordé que la sabiduría está en el amor, y el amor rodea todo.

Ahora con humildad agradezco lo vivido y aprendido, agradezco a los que me insistieron para ir, agradezco a mis hermanos por las enseñanzas y agradezco a mi hermano sagrado por la nueva amistad que tenemos. Gracias por llevarme al alumno humilde una vez más. 

¡AHO!



Si te interesa.- chequéalo acá (https://www.facebook.com/MethaHumanDevelopment/photos/a.242544072526723.59181.202785673169230/972137899567333/?type=1&theater)


Kikin Rispa
kikerispa2003@yahoo.es
(13 de Junio del 2016)

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